Barco velero. Alegoría. (Historia sin fin.) - Preto

Barco velero. Alegoría.  (Historia sin fin.)
Por: Preto.

Barco velero, hoy a vos pretendo darte un canto, desordenado, confuso, como el mar, cuando llega a tierra, sereno o turbulento, según lo quiera, la tierra… 
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Barco velero, retardador del tiempo,  arranchas espacios para acumular más recuerdos.
Traficante de sensaciones, contrabandista de aventuras… cobijador de cansancios, valiente encarador, casi ridiculizas  nuestros miedos…
Partir en un barco velero, es transformamos, rejuvenecemos y envejecemos por igual… en el mismo gesto, a bordo…
Barco velero, donde las partidas, son mas  lentas, mas definitivas, mas lejanas, mas difíciles, mas liberadoras, mas esperadas, mas grabadas…mas recordadas…
Vemos alejarse no solo el puerto, quedan muchos imprescindibles, quedan todos  los como hago… el ayer espera, en los pañoles,  el hoy se transforma para crear otro mañana… las partidas en  barco velero, son modificadoras, profundas…
Al zarpar, partiremos también en dos nuestra vida, el antes y el después…
Partir en barco velero, es definitivo, para siempre, hasta el regreso… in imaginado por esos momentos… Partir, en  barco velero, es  sentir con devoción lo que la palabra abarca, partir en un barco velero… es como parir la vida nueva…parir el futuro en la proa de un barco velero… ver la costa alejarse,  ver cómo se desgarra la pertenencia, que creíamos indispensable… a popa…
Nunca tan histórico el ayer, nunca tan alejado el recién, como cuando se parte en un barco velero…
Barco velero que nos muestras con crudeza lo áspero y violento de tu hábitat, el mar…  lo serenas… lo vives, lo enfrentas, lo haces tuyo, normal… nunca, nada pertenece tanto, a la crudeza del mar, a su violencia… y nada tan propio, tan apto, para sobreponerse a la propuesta… injustamente, valorada dura…, nunca nada  es tan del mar, como un barco velero…
Como recompensa, por creer en vos, nos regalas…, barco velero,  noches inéditas, potenciando estrellas, secuaz de la luna, muestras visiones incontables, en las noches… nos hieres a veces, con la claridad del día, el brillo insuperable, la niebla impenetrable creadora de dudas, el frío, apaciguado a tu abrigo… el calor duro, insoportable  agobio, in combatido, el tedio infinito… y la acción abrupta , descontrolada, del cambio permanente, de la normalidad distinta, a cada paso…
Nos presentas, habitantes pelágicos, visitantes marinos, casi amigos, acompañantes surcando el mismo mar, siguiendo la misma estela, sin dejar rastro…
Cuchareando el aire, barco velero, nos haces sentir al viento como aliado, buscador de vida… aunque a veces,  lo mal nombremos… enemigo…
 Barco velero, con amaneceres más anchos, atardeceres más nostálgicos, y noches más profundas
Amaneceres y atardeceres… jamás imaginados,   exclusivos, únicos… colorean tu casco, tu alma… resaltando tus blancas velas, te haces rey…

Aletas,… vientos por tu aleta, que generan poesía entre nuestros torpes pensamientos… aletas que nos muestran un anticipo de la paz eterna… si la hay, navegando con suaves vientos por tu aleta, te transformas, barco velero, en santuario reflexivo, templo de meditación y sueños…
Barco velero, hacedor de anónimas estelas, acariciador inútil de indiferentes olas… surcador de efímeras, nuevas estelas, generas las imágenes que hoy no veo, ni siento…
Cuando la sal del mar aumenta en nuestra alma… el arribar por sí, es el remedio… nunca tan deseado y sentido… arribar es terminar un eslabón de nuestra  cadena… que construiremos entre puertos, entre zarpadas y arribadas…
Parece que es la costa, la que nos viene a buscar, mientras nosotros aguardamos quietos en el mar,  nos recibe con la bocana de su puerto en proa… como ofreciéndonos entrar a su vientre terrestre… portuario.

Barco velero, guardas para nosotros arribadas insuperables, cargadas de expectativas, encontradas entre infinitas olas… disimulas errores y hasta nos haces sentir avezados marineros…, engañador, barco velero.
Cuando por fin reposas en puerto… entre tus silencios, nos admites los relatos, exacerbados de exaltados marineros… ya tus jarcias y estructuras descansan y disfrutas de relatos, adornados con virtudes robadas…o mentidas…, barco velero…
Si hablaras… nuestros relatos te tendrían de testigo… que aburridos serían nuestros puertos, nuestros bares y cantinas, junto a otros marineros, barco velero, hasta eso nos regalas… tu silencio…
Barco velero, albergue imprescindible de casuales, casi amorosos, portuarios encuentros, cómplice discreto  de ocultas tentaciones, animador de charlas alcohólicas,… entre navegantes… sin testigos
 Callado participe en los silencios… barco velero… acompañador en soledades,  escuchador de canciones nostalgiosas,  imaginador de nuevos buenos días… almacenador de recuerdos, estibador de sensaciones, pañol de vida… barco velero, sabio disimulador de mis temores, compañero de saudades, potenciador exagerado  de algún acierto, sobador de marineros, adulador incasable de viajeros…
Viajar en un barco velero, entre grupos de telas, estructuras, jarcias y cabos armoniosos, altivos, es penetrar el viento y el mar… con tiempo, sin prisa, como amando… soñando…
  Encontrar el amor,… será posible, encontrar los rumbos, las maneras, los acuerdos, las certezas, las verdades, los placeres, las complicidades, los futuros compartidos… en un barco velero, amasador de fantasías y realidades, hacedor de eternos y grandes amores,… verdaderos…
Quien haya arribado a un puerto, sabe que un día ese puerto, sutilmente nos despide, nos incita a zarpar… como una contracción natural nos hace nacer, al mar, nuevamente… sin darnos cuenta… como para que queramos  volver… a todos y a cada uno de los puertos,…que sin nosotros notarlo, en algún momento, nos parió… al mar…
Hay entre todas una arribada, que nunca podremos reconocer… pues entre todas, será sin duda la mas sentida de todas… Será la última… la irrepetible…
Si, el destino quiere que esa última sea en casa, en el lugar… en nuestro sitio, nosotros y nuestro barco velero… habremos dado la vuelta… deseada, racional,  al puerto… al aire que respiramos primero… a la tierra que pisamos luego… y donde abordamos una vez un barco velero… Privilegio este, no mensurado… e imposible de programar… solo lo dispondrá, nuestro tiempo y nuestro  barco velero…
Barco velero, de infinitas esloras… honorable ataúd de verdaderos marineros, nunca olvidado, siempre recordado por memoriosos, cultos, acopiadores de bitácoras, indispensables navegantes… recordadores de historias,  virtud de marinero, por ellos, jamás se te olvida, barco velero, nunca naufragarás del todo, solo decidiste allí, terminar tu viaje, y mientras haya un marino, con un dibujo, una foto, un papel escrito… barco velero… siempre navegarás, sos eterno…
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Estas…letras quizá sean… una alegoría,  o una historia sin fin…, si lo son es por que fueron  escritas a bordo de un barco velero, no por el ingenio de quién las escribe, sino virtud de lo que el entorno transmite…, dicta.
                                                               Barco velero… me diste vida…
                                                                                                                                                       Preto.

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