Barcos y Esclavos en América

ImageAmérica fue colonizada a sangre y espada. Esclavizada en un doble sentido. Los indios sufrieron las encomiendas y los esclavos fueron importados desde África. Un paseo por un tema en el cual los barcos, los navegantes y la navegación tuvieron mucho que ver. Y hasta el Rio de la Plata.

                                                                                                                  José Rothman

El amanecer silencioso se vio roto por aullidos y una horda que se volcó sobre los miembros de la tribu que aún estaban en su descanso. Rápidamente fueron hechos prisioneros. Agrupada, bajo rigurosa y dura vigilancia, toda la población del caserío capturada fue obligada a caminar días y días hacia la costa.

Sus captores no eran blancos. Eran gente del África. Una tribu por decenas de años tradicional enemiga. No les habían matado como siempre ocurría. Esta vez era diferente.

Cuando llegaron a la costa hombres blancos inspeccionaron a los cautivos. Hombres y mujeres fueron encerrados en una casa de material. Ciento cincuenta eran los que habían sobrevivido a la larga caminata, a la falta de comida y a los azotes que sus enemigos les propinaban por cualquier motivo. En los altos de la casa adonde fueron encerrados se escuchaban las voces de los hombres blancos. Sus momentos de comida y reuniones. Hoy la isla de Gore, situada a  minutos por mar de Dakar muestra lo que era una casa de esclavos. Y como tal ha sido declarada Patrimonio de la UNESCO. Desde casas como ésta, que poseían salida directa a un embarcadero, se deportaron encadenados, a lo largo de más de tres siglos (de 1546 a 1848), unos veinte millones de personas, de las cuales se estima que, a causa de los malos tratos, seis millones murieron durante las travesías.


La esclavitud de los pueblos de África se manejó con una estructura de empresa

Los esclavos eran hechos tales por otros pueblos que así se resarcían de lejanas  disputas y odios. Los africanos que apresaban a otros africanos  los entregaban a los barcos negreros en lugares destinados al efecto. Los navegantes portugueses manejaban el tráfico en occidente. Los árabes manejaban el tráfico de esclavos en oriente. El resto de las potencias políticas eran los compradores del “producto”. Durante el sigo XV el tráfico de esclavos en África,  comenzó a caer bajo el control de los europeos.


El resultado para África fue terrible: se abandonó la agricultura, se formaron verdaderas alianzas  entre los reyes del litoral occidental y se llevó cabo el traslado en masa de prisioneros, procedentes de todas las regiones, que eran entregados para su venta en los almacenes costeros y luego cargados en los barcos con diferentes destinos. Cada etnia africana, como cualquier animal, tenía su precio, en función de su vigor. La más cotizada fue la etnia Yoruba.
 Este drenar humano fue un freno al progreso y avance de regiones muy amplias en el África pues se despobló de hombres y mujeres en edad productiva, y al faltar la fuerza de trabajo, sobrevino la ruptura de los valores comunitarios y productivos

Penurias y sufrimientos

Mucho se ha dicho de la situación de tremendo sufrimiento y penurias que los esclavos tenían a bordo de los barcos cuando eran transportados desde las costas de África hasta la América   (del Norte, Central o Brasil). Sin embargo no podían siquiera pensar en rebelarse o tomar la nave que los transportaba. Pues era su irremediable muerte. Ellos, por no tener conocimientos de navegación, no podrían navegar la nave ni confiar en un marino que podría llevarlos a cualquier costa adonde serian muertos inmediatamente.

Rebelarse, en todo caso, no garantizaba una muerte salvadora de penurias. Se relata que “Un esclavo que en semejantes condiciones tuviera el estado físico para hacerlo era una mercancía valiosa: en lugar de matarlo, sus captores lo molían a latigazos y "curaban" las heridas con una mezcla de salmuera, pimienta, jugo de limón y pólvora que evitaba posibles gangrenas, pero lo hacían sufrir espantosamente”.

El padre Alonso de Sandoval relata como testigo que los negros "van de seis en seis encadenados por argollas en los cuellos, asquerosos y maltratados, y luego, unidos de dos en dos con argollas en los pies. Van debajo de la cubierta, con lo que nunca ven el Sol o la Luna. No se puede estar allí una hora sin grave riesgo de enfermedad. Comen de 24 en 24 horas una escudilla de maíz o mijo crudo y un pequeño jarro de agua. Reciben mucho palo, mucho azote y malas palabras de la única persona que se atreve a bajar a la bodega, el capataz".
Los costos de la operación negrera resultaban elevados (licencias, registros, mercancía de trueque). A ello se suma la obligación de armar el barco debido a la piratería que azotaba para revender ilegalmente esclavos tomados como presa. 

El rinde de la esclavitud

La travesía duraba 50 días desde Angola a Cartagena de Indias y 40 desde Guinea. Debido al elevado número de muertes se autorizó al principio un recargo del 20 por ciento sobre el número de cabezas autorizadas por la licencia, en concepto de demasía para pasar más tarde al 40 por ciento. Esto inclusive no bastaba y los esclavos que pagaban impuesto como mercadería eran manejados “en negro” y los barcos antes de arribar a su destino desembarcaban parte de su carga en playas alejadas del puerto evadiendo así impuestos y gabelas.

Un detalle que podemos encontrar es que la iglesia de San Francisco en San Salvador de Bahía muestra tallas en madera y oro de con figuras de negras en estado de gravidez ya que las mujeres jóvenes eran embarazadas pues al arribar si estaban preñadas tenían más valor. La reproducción reiterada era recompensada con la libertad. En el nordeste Brasileño el señor entregaba unas piezas de plata a cada esclava por cada hijo que le daban. Al reunir 20 piezas de plata la esclava quedaba libre devolviendo al señor las piezas recibidas. Se consideraba que había ganado su libertad. Muchos terratenientes tenían incluso negros destinados a actuar como sementales para producir los embarazos.

En muchos casos los amos daban a los esclavos la tarea de vender productos en la ciudad y normalmente los esclavos robaban a sus amos obteniendo dineros con los que lograda una suma significativa huían hacia mejores horizontes.

El comercio de esclavos: su magnitud

Hacia 1818 casi la mitad de la población de Brasil, que se componía de 4.000.000 de habitantes, era de esclavos. En 1847 más de la mitad de los 9.000.000 cubanos eran esclavos. Los franceses también se comprometieron en este comercio y llevaron muchos negros esclavos a Haití, donde en 1950 sólo 2000 de los 3.500.000 habitantes de la isla eran blancos y el resto eran descendientes de esclavos. En 1560 John Hawkins introdujo en Inglaterra el negocio esclavista y  en Estados Unidos, en 1860 serian  4.500.000 dentro de una población total de 30.000.000 de individuos. Los holandeses, que asolaban el África, vendían la mayor parte de los esclavos capturados a los españoles, y en el s. XVII, al conquistar Indonesia, esclavizaron a su población.
La llegada de un barco significaba la inmediata venta pues los esclavos eran alojados en barracas -hacinados como en las naves-, donde para evitar riesgos de epidemias pasaban un tiempo de cuarentena. También era el período llamado “de engorde", pues si durante el viaje eran atormentados y mal alimentados, ya en tierra los alimentaban un poco más para poder mostrarlos robustos. Todo esto era parte de un tratamiento de "cosmética" -que incluía -destinado a encarecerlos-   disimular las heridas y aceitarlos para resaltar los músculos-.


Escándalos en América


Los esclavos reemplazaron a los indios en América. La razón fue que los indios tenían mínimo aguante y se morían   en las minas.  Tanta mortandad llegó a preocupar a los Reyes Católicos, quienes por ello enviaron a varios sacerdotes para que verificaran si los rumores que corrían acerca de las atrocidades de los españoles eran ciertos.
Uno de ellos, Fray Bartolomé de las Casas, quedó escandalizado por lo que vio en su primera permanencia americana (entre 1502 y 1516). En 1517 presentó al gobierno del  rey Carlos I sus Memoriales, en los que daba su opinión: los indios tenían alma y, por tanto, humanidad. ¿Cómo, entonces, esclavizarlos? Eso era pecado. Lo mejor sería traer negros de África, que -aparte de que eran más fuertes- carecían del soplo divino y, en consecuencia, estaban en la mitad entre lo humano y lo animal (y esto peso tanto que  los esclavos en los primeros cargamentos se contrataron por toneladas).
La corte española aceptó la propuesta, cosa que para los indígenas no significó demasiado: disminuyó un poco el altísimo índice de mortandad, pues de esclavizados pasaron a ser "encomendados" a los conquistadores para que éstos los cristianizaran... a cambio de trabajo. 
La esclavitud no desapareció definitivamente hasta finales del siglo XIX.


Quilombos en el Río de la Plata


En el rio de la Plata  en 1607 se produjo una conmoción por la aparición de una nave improvisada con diez y ocho negros. Ellos habían sido abandonados en la isla San Gabriel por corsarios que había prendido a un buque tratante de esclavos proveniente de Angola. En 1744 se realiza un censo en el partido de Las Conchas adonde resulta aparecer como habitante de la zona  doña Juana de Benavídez, casada con Francisco Pérez, sus dos hijos, 3 esclavos y 3 criados.

El 4 de setiembre de 1817, "La Argentina" al mando de Hipolito bouchard atracó en la costa oriental de Madagascar. Allí inspeccionó barcos (tres ingleses y uno francés), ejerciendo el derecho de visita que Gran Bretaña y Estados Unidos aplicaban en África desde 1812. Bouchard comprobó que se trataba de barcos de la trata negrera, y entonces liberó a los esclavos.  En cuanto llegó la corbeta de guerra británica "Comway", Bouchard puso a su capitán al mando de las tareas de vigilancia.

No fue mucha la presencia de esclavos negros en Buenos Aires, sin embargo la mayoría provenía de Brasil, y los mismos hasta fueron fruto de un particular suceso.

San Salvador de Bahía congregó a la población negra más grande de América, En Bahía el ochenta y cinco por ciento de la población es de raza negra. Cuando la esclavitud fue abolida en 1888, un millón trescientos mil negros habían sido importados solamente al Estado de Bahía
La tradición precisa que fueron cerca de cuatro decenas de negros de Guinea los primeros en sublevarse en plantaciones de Pernambuco. Ganaron la selva virgen del norte en Alagoa y levantaron un fuerte con una cerca de troncos que llamaron quilombo, que en idioma bantú quiere decir fortaleza. Los fugitivos se juraron luchar  por su libertad y se enorgullecían en llamarse quilombolas, voz de Angola que significa golpe fuerte y señala al guerrero que ataca violentamente.
Durante cincuenta años los quilombolas rechazaron todo intento de dominarlos y su ejemplo se extendió por Brasil y fueron apareciendo otros quilombos de negros sublevados lo que puso muy nerviosa a la corte de Brasil que en 1693 ordeno a Domingo Jorge Velho y a sus famosos capitanes do mato exterminar todos los quilombos.

El quilombo de Palmares era el emblema. Veinte mil negros lo defendían y finalmente, y luego de un extenso asedio y luchas, fueron derrotados y se desato la búsqueda de mujeres, niños y jóvenes como botín. La fila de cautivos fue enorme. La duda empezó a trabajar en que hacer con ellos. ¿Venderlos y tener de nuevo díscolos y sublevados? ¿Matarlos? Pero si se los mataba se perdía su valor como mercadería. ¿Que hacer?
Hasta que un participante en la junta de decisión propuso “Estos negros tienen que ser llevado a puertos adonde haya muchos barcos deseosos de esclavos y sobre todo que puedan ser vendidos al sur adonde los negros se pagan mas. Estos negros tienen que ser vendidos al Rio de la Plata”.
 "Excelente la idea- dijo el vengativo y duro capitán Jorge Velho que había perdido sus mejores hombres  en la toma del reducto negro de Palmares-  ¡Los vendemos a mejor precio y que vayan a armar quilombos a Buenos Aires!...".

Esto explica las tan usuales frases en nuestra cultura de “No armes quilombo” o “Esto es un quilombo” o “fulano es un quilombero” aplicado a aquellos que hacen líos o son motivadores de problemas sociales. Tambien nuestra cultura denomina Quilombo a aquello desordenado o licencioso, pues parecen ser estas, otras dos tónicas que caracterizaban a  los quilombos en Brasil.

Hasta la próxima! (y sin hacer quilombo!)

Publicado en la Revista Timoneles Junio 2007

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