Nos Hundimos
Nuestro amigo Claudio Brown nos envió este relato que compartimos con todos nuestros visitantes en esta nuestra página...
¡¡¡NOS HUNDIMOS!!!
Por Claudio Brown
Hacía rato que el viento y la ola aumentaban y nuestro cansancio se hacia sentir. La inevitable pregunta: Qué estoy haciendo YO aca? nos acosaba secreta e internamente, pero no quedaba otra cosa que apretar los dientes y aguantar el roscazo.
El barco se portaba admirablemente, casi podía disfrutar de la capacidad del motovelero que parecia un patito sobre las olas arboladas, lo único que me preocupaba era la edad de mi barco, ya saben... algo siempre puede fallar. Parecía que aflojaba de a ratos, una ola nos hizo espabilar . Dio de lleno en la amura y nos cayó encima, claro que sin mojarnos, estábamos dentro de la timonera cubierta tratando de adivinar el rumbo, no se veía nada.
Amurados por estribor, con poco trapo y el motor avante el barco cabeceaba y hacia sonar la campana de niebla como protestando cuando alguna ola más alta lo sacudia. Si, indudablemente la tormenta iba aflojando, y la ola también, como para que pusiéramos una pava al fuego y encendiéramos la estufa para secarnos un poco.
Hacía más de 4 horas que estaba a cargo y no daba mas de cansancio, así que ante la insistencia de una tripulante, le cedí el mando y el timón y después de una sopita me recosté un rato en popa con una frazada. Sentí que no estaba solo en el camarote, los demás también venían cansados y la calidez de la cucheta invitaba a dormir acunados por el pesado andar del viejo velero.
El barco se portaba bien y la tripulación aun mejor, molido y despreocupado caí relajado en un profundo sueño. No sé bien cuanto tiempo paso quizás minutos o largas horas, lo cierto es que al reacomodarme en la cucheta me desperté violentamente cuando toque con mi mano toda la colchoneta empapada. Aun dormido me incorporé y grité con todas mis fuerzas “ NOS HUNDIMOS !!! ”
- Hay agua hasta las camas ! Dónde esta la bebé? pregunte asustado.
Teníamos a Barbarita de meses y la preocupación que implicaba llevarla a navegar nos rondaba en forma permanente.
Unos brazos tibios me rodearon en el acto:
- No amor, estamos en casa, en la cama, tranquilizate que es una pesadilla.
- Pero, el agua... la tormenta... balbucee mientras Silvia, mi mujer, accionaba el dimmer de la luz del dormitorio y yo saliendo de mi sopor aun insistía que naufragábamos, pues la cama estaba toda mojada.
La beba nos sintió tan cansados que decidió esa noche estirar el horario y saltear una toma de teta... el alimento materno derramado por toda la cama me hizo naufragar en un mar de culpas, miedo y responsabilidades.
Después de todo, el cansancio me llevo a cometer el fatal error de ceder el mando de la nave a una tripulante que no conocía, ni quiero conocer...
Adivinan Uds. quien era Ella ?
NOTAS
1 lo relatado es un episodio real e inborrable de nuestras vidas, quedo como anécdota para la historia familiar.
2 el barco que patroneaba en el sueño era el Patagón, era de un amigo, Paco Tarifa y es gemelo del motovelero Don Benito, mi barco actual.


