Accidentes en la navegación

Publicado por la Revista Timoneles, de Argentina.

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Accidentes en Navegación


                                                                                             José Rothman
Los accidentes en la náutica existen. Y  los que navegan son sus participantes, espectadores o víctimas. Los pequeños relatos que exponemos a continuación son reales. Nos han sido contados por testigos y protagonistas, o bien son del conocimiento público por su trascendencia. Solamente algunos nombres han sido cambiados para proteger la intimidad de sus participantes.

Sergio se ha comprado una moto de agua. Se encuentra en su segundo fin de semana en el delta. Y así ha descubierto el Río San Antonio. Carreras varias por la pista de esquí acuático mientras nota como lo miran desde la costa y finalmente descubre a su frente el Canal Vinculación. Así como viene -a 20 nudos- vira suavemente sobre su estribor para navegarlo y dirigirse hacia el Río Luján. Deja al Guardacosta a su espalda y el golpe es seco. Siente que la moto se le escapa de las manos y él sigue... pero de cabeza. Sus dientes han de dejar un surco en la carena de la moto y por solo fracciones esta en el aire pues se da un terrible golpe a proa de su moto de agua que ha quedado varada directamente por falta de agua. Sin duda que Sergio no conocía la zona y menos “el banco de los tontos”. Una anécdota más en su vida y por supuesto una prótesis que ocultará los tres dientes que perdiera en el hecho.

Hace dos años en el Río San Antonio iba esquiando Roberto. Su salvavidas le protegía de los golpes bruscos que las caídas pudieran producirle. Se manejaba bastante bien y realizaba diversas figuras.
Venía tras la lancha que lo remolcaba y decidió hacer una salida hacia un lado. La inició y cuando estaba en pleno camino vio una moto de agua que se dirigía hacia él de manera directa. Fue lo único que vió. Y lo último... pues falleció del golpe. El conductor de la moto (un niño) y su acompañante (la hermanita menor que él) no tuvieron golpes (físicos por supuesto). El padre de los niños les había entregado el manejo de la moto de agua con un total desconocimiento de las responsabilidades que le cabían como dueño de la misma y habilitado para su manejo.

Vemos normalmente motos de agua que conducidas a alta velocidad ingresan en lugares destinados al fondeo y baño. Otros conductores las llevan zigzagueando entre barcos fondeados hasta que... se incrustan en uno de ellos como saldo más favorable. En algunos casos el conductor cae y la moto continúa raudamente hacia las costas uruguayas (como hemos visto alguna vez...sola y emigrando del país pues el conductor no se aseguro a la muñeca el cordón de pare). Un clásico es que las motos de agua pasen a mínima distancia de otras embarcaciones o las veamos pasar en la oscuridad cuando la Ordenanza 02/94 para artefactos navales determina que no deben acercarse a menos de 30 metros de cualquier otra embarcación y que no pueden navegar con niebla o de noche.

Aumentemos la eslora

Es un fin de año. El Río San Antonio en su confluencia con el Río de la Plata es el marco en el cual muchas embarcaciones se disponen a pasar la noche del 31 de diciembre y recibir al nuevo año. Por supuesto que con una cena. Diez de la noche e ingresa en la zona una lancha de unos siete metros de eslora que lo hace a velocidad media y levantando olas. Cerca de veinte veleros y cruceros incluso de esloras grandes ven sus comidas y bebidas caer de las mesas. En una de las embarcaciones una persona de edad cae de un sillón y sufre fractura de cadera. Un mal momento y un accidente causado por no mirar el contexto adonde y como se navega.

Esa misma noche a las 12 algunos encienden bengalas vencidas para festejar. En la cubierta de un crucero su tripulación no sabe a donde huir pues quien encendió la bengala esta a barlovento y todos reciben las chispas que vuelan. Gateando logran ir hacia popa. El dueño del barco luego que la bengala se apaga inspecciona y ve muchos puntos quemados en la cubierta. Sin duda que la ignorancia acerca de cómo manejar una señal ígnea fue la causante del problema que “por suerte” no pasó de un gran susto y un par de miles gastados en pintar la cubierta.

Jorge tiene su casa enfrente de la pista de esquí en el Río San Antonio. Su relato con humor es una pintura pues nos dice “Muchas veces a lo largo del fin de semana estamos comiendo o disfrutando de la isla cuando escuchamos “hiiiiiiii” y nos damos cuenta que es el ruido de un motor de lancha girando en vacío. Otro esquiador al que han llevado por donde no hay agua. Son terribles los palos que se dan por no conocer la zona en que están navegando”. La descripción de Jorge es precisa. No conocen a donde navegan y remolcan a su esquiador.

¿Y la gente de la vela?

Adriana con su marido van navegando a vela hacia San Isidro. De improviso sienten que a su espalda una mujer en la proa del velero que les alcanza grita “Aguaaaaaa” mientras se les abalanza por popa un barco unos cuatro pies más grande que el propio. Sorprendidos por la actitud apenas alcanzan a poder variar su rumbo mientras el velero que les estaba por embestir hace un giro de 360 grados para evitar colisionarlos.
El velero los vuelve a alcanzar nuevamente ya cerca de la farola de San Isidro y la señora ahora con cara de pocos amigos les dice “Gracias...”. Sin duda que esto nos muestra a alguien que desconoce el derecho de paso y sus condiciones y pretende modificar de hecho las obligaciones de un barco alcanzante.

“Un domingo vamos navegando por el Río Luján –nos relató Roberto velerista de larga experiencia- siendo las nueve de la mañana. El río prácticamente desierto. Frente a Puerto Chico somos dos los que vamos navegando en paralelo a una distancia de unos ocho metros. De repente de una marina sale otro velero a motor y a rauda velocidad  y teniendo el río totalmente vacío se intenta colocar entre ambos barcos que vamos a la par para sobrepasarnos.  Preocupado lo miro y le pregunto “¿¿¿Adonde vas???”  Me mira y me responde sonriente “¿Tenés miedo?”.
Realmente me sacó y mi respuesta fue -No tengo miedo. Pero me parece una soberana estupidez que salgas con gente que no es del palo (sus evidentes invitados) como un reverendo bo#*&# a buscar un problema por inconsciente. Tenes todo el río libre y te tenes que meter entre los dos que vamos cerca uno del otro. Redujo velocidad y pasó a ambos barcos por fuera de sus derrotas. Al menos en ese momento esa persona pudo pensar”.

Ignacio es un buen velerista. Le encanta correr regatas y mantiene su barco y velamen impecable. Utiliza el motor lo menos posible. Sale del club e ingresa a vela y cuando decide ir a un arroyo luego de la jornada de paño también ingresa a vela. Olvida que esta totalmente prohibido navegar a vela en canales de club y en arroyos. Y lo olvida a pesar del incidente que tuvo en su club al quedarse sin estropada y su velero ser abatido sobre otros veleros que estaban en sus amarres. Con todo el ímpetu que una racha le pone de través a una nave. Ignacio tuvo en esa ocasión dos problemas: el motor no le arrancaba y los nervios le jugaron una mala pasada pues no tuvo en cuenta filar sus escotas. Sus consocios no lo olvidan en absoluto aunque Ignacio lo olvide.

Un velero va navegando por un tranquilo y ancho río. El capitán acompañado de una dama sin experiencia (en navegación) necesita hacer uso del baño. Le da el timón y baja a la cabina. Antes ha mirado y calculado distancias y tiempos. Pero el cálculo no ha sido exacto. Sin haber bajado la velocidad el barco alcanza a otro. Como el timonel carece de la menor idea de deriva, abatimiento y sobretodo de náutica y le dijeron simplemente “llévalo derecho” -y no ha movido nada -le pone la proa del velero a la popa de otra embarcación enganchando su ancla en la regala y nervios del velero alcanzado. Carlos el capitán argumenta al salir ante el estrépito y luego de haberse enroscado ambos barcos “El timón lo tenía ella”. Ni la necesidad del baño, ni la velocidad son motivos para que por ceder el timón el capitán de una nave reduzca su responsabilidad ante cualquier hecho que suceda.

¿Que pasa cuando se produce un accidente?

Cuando se produce un accidente grave (incendio, quemaduras, naufragio, colisiones) prefectura realiza un sumario.
El prefecto Mayor Eduardo Adolfo Olmedo es Jefe del Departamento Náutico de PNA él conoce el paño de la náutica deportiva desde su base. Y nos dice: “Cada accidente tiene sus causas particulares. Para conocerlas PNA realiza de todo accidente grave (las contravenciones las manejan las dependencias)  un sumario con intervención de la justicia cuando corresponde. Y  Todo sumario tiene su conclusión. Con pequeños elementos se puede llegar a una conclusión. Así al final del sumario se ven las razones que han motivado el acaecimiento”.

La pregunta que esto nos plantea es ¿Por qué se producen los accidentes?.

El prefecto Mayor Olmedo nos da su opinión: “Normalmente las Razones por las que se producen accidentes son varias. el desconocimiento de la reglamentación sobre todo del Reglamento Internacional para la Prevención de Abordajes o sobre las responsabilidades. En esto están incluidos motoristas y veleristas. Las Fallas de mantenimiento en el motor y materiales de la embarcación son también causas que son atribuibles igualmente al ser humano que no ha prevenido. Igualmente el sometimiento a esfuerzos extremos de materiales no preparados para ello.

El Reginave en su capitulo correspondiente y la Ordenanza 1/73 y sus modificaciones son las bases que regulan la náutica deportiva. En la medida en que el navegante deportivo conoce las reglamentaciones contribuye a la navegación segura.. La economía y los movimientos sociales hacen a la accidentología pues en 1975/1980 se genera la explosión de la náutica y masificación. Se introducen masivamente personas y aumenta el parque náutico y sobre todo la motonáutica. Esto lleva a mayor cantidad de personas en el medio y muchos más accidentes.”
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¿Que tenemos en el motor?

Una embarcación a motor de 57 pies recorre el río y lleva a remolque una moto de agua y un jet ski. En un momento su remolque se corta. Advertido esto el timonel frena al crucero y dos jóvenes se arrojan al agua a rescatar el jet y la moto. Nuestro timonel no ha tenido en cuenta el cabo cortado que es succionado y enrollado por una de las hélices y su eje.
Con maniobra reducida se encuentra en un río al anochecer cuando todos vuelven a su amarre. Y ha puesto en manos de dos personas sin habilitación dos artefactos navales para cuya conducción no están autorizados y nadie puede autorizarlos por sí. La moto de agua es golpeada por una lancha que por la oscuridad no le ve. Un fuerte golpe en un brazo del joven que intentaba arrancarla es el saldo. Y un juicio al dueño del barco y moto de agua por parte del propietario de la lancha por los daños sufridos.

En la noche una embarcación ingresa a un riacho habitual fondeo de navegantes. ¡Sorpresa!
En la mitad del arroyo se encuentra un crucero de porte totalmente cruzado y obstaculizando el paso. En su popa el capitán con una caña de mar pescando. Insultos y más insultos. El capitán resiste como si estuviera más allá de todo. Sin percatarse que puede ser el motivo de un accidente además de insultos.

Un crucero avanza por un río 18 nudos de velocidad. Caras sonrientes y sol y tragos como nos gusta a todos. Por la costa una canoa isleña y un bote de remo de club naufragan ante la ola que nuestro capitán deja a su paso. No se ha contemplado que otros en embarcación menor están a la par.

Un crucero va navegando por el canal vinculación. Luces en la cabina, en el comando y en el Cockpit. La TV encendida aunque nadie la mire. Su capitán decide virar cambiando rumbo. El sonido de la bocina de una chata lo sorprende. El capitán de la chata arenera ha caído todo a una banda tratando de evitar la colisión que se plantea por haberse cruzado en su rumbo y proa el crucero intempestivamente. La chata se lleva en la proa al crucero y se detiene en la orilla. Otras embarcaciones que navegan en la zona se acercan y prestan ayuda rescatando a la tripulación del crucero. En el caso en particular no se aplicaron las más elementales normas de navegación nocturna. Por suerte no hubo perdida de vidas.

Arroyo Pajarito. Fuerte sudestada. El agua ha crecido y se producen problemas. Barcos que se abalanzan sobre otros al garrear. Barcos sobre la isla. Manuel y Graciela están tranquilos ellos se han amarrado con su crucero de madera de 10 metros de eslora a unas palmeras que están clavadas en el río. A las 5 de la mañana se escuchan los gritos de Graciela que pide auxilio desesperadamente indicando “Nos hundimos”. Ha bajado el agua y ellos que tomaron amarra con el agua muy alta no han visto que una palmera rota estaba bajo su barco. Al descender las aguas el barco primero se apoyo en la palmera rota y luego la palmera atravesó la nave. En la tarde del domingo el Canal Vinculación presenta a una chata que con una pluma lleva colgado por su banda al crucero mientras embarcaciones de Prefectura abren camino y aseguran el transporte hacia un varadero. Manuel y Graciela  no conocían de esa palmera rota.

Río San Antonio. La popa de un crucero de 44 pies. Baño en el agua tratando de tener un mejor estar en el caluroso día. Sol, flotar tomados a los salvavidas. Capitán, tripulantes e invitados están es eso cuando irrumpe en la escena y sube con violencia a la plataforma de popa del crucero una moto de agua al fallar su maniobra. Golpes y fracturas es el saldo. No es necesario ir en una moto de agua para participar en un accidente.

¿Y en los medio limitados de navegación?
Leemos en Infobae una noticia “Tres tripulantes de una pequeña embarcación que naufragó en el dique Rogero de Marcos Paz mientras estaban pescando eran hoy intensamente buscados” Al día siguiente Infobae vuelve sobre el tema “Los cuerpos fueron encontrados. Ninguno tenía salvavidas colocado”.
Valga acotar que la mayor cantidad de muertes y desaparecidos en el ejercicio de la navegación se da sobre embarcaciones menores estando los pescadores muy presentes en las estadísticas

¿Que hace Prefectura ante los accidentes?
Prefectura Naval Argentina concurre a cada accidente o emergencia que se produce. En asistencia y rescate. Sus hombre en el ejercicio de su tarea. Arriesgando vida y materiales. Hace dos años un helicóptero de prefectura concurrió en misión de rescate sanitario de un tripulante que se había quemado. Al enredarse el cable de la canasta con que se eleva a los rescatados, en la nave y producirse su corte, el “chicotazo” hizo que el cable se enredara en el rotor de cola del helicóptero y que la aeronave  cayera al agua. Resultado el piloto y un oficial fallecidos y el quemado en el barco que iba a ser rescatado hoy vive.

¿Y una vez que tenemos el sumario finalizado que pasa?
Dentro de la estructura de PNA existe la Asesoría Técnica Naval. Su jefe es el Prefecto Mayor Gerardo Horacio Crespo (otro experimentado conocedor de la náutica deportiva pues ha sido jefe de San Isidro y de Olivos entre otros destinos).
Llegan a él los sumarios finalizados y da el dictamen de responsabilidad bajo el cual se produce el fallo del Prefecto Nacional Naval. Fallos que establecen sanciones y hasta la pérdida de las habilitaciones deportivas.

“Dentro de lo que presentan en general los sumarios muchas veces aparece la figura del navegante que argumenta  “no hice nada.... tuve menos que ver” pero no es así  El RIPPA determina que si alguien no hace lo que le corresponde el otro participante tiene que hacer todo para evitar la situación. Y le da la plena responsabilidad si no hace para evitar (aunque tenga el derecho de paso).”


¿Como evitar los accidentes?

El Prefecto Mayor Crespo nos agrega que “En términos generales las causantes de accidentes son en los navegantes la improvisación y la omnipotencia y en este ultimo sentido muchos relatos de bar de navegantes presentan a sus relatores como genios y no como personas que han zafado de pura suerte del riesgo.
Si se observan las reglamentaciones se pueden identificar y anticipar los pasos que se han de producir y se sabe reconocer aquellos de los que no se puede volver
Si se identifican dichos pasos sin retorno se los evita y no se produce el accidente”.

El objetivo de Prefectura Naval Argentina (En esto los Prefectos Mayores Eduardo Olmedo y Horacio Crespo son absoluta y totalmente coincidentes) es que los navegantes salgan al ejercicio de su actividad y regresen sin novedad. Felizmente. Para ello se requiere mayor responsabilidad humana. En la preparación personal y en el mantenimiento de la nave.
La práctica de situaciones es la mejor preparación para cuando estas se producen.

Cinco Principio básicos para prevenir accidentes en la navegación

a) Preparar toda navegación en cuanto a saber de la zona, metéo y circunstancias.
b) Conocer los límites personales y no sobrepasarlos.
c) Navegar mirando el escenario y los demás participantes.
d) Conocer las reglas de navegación, señales y las responsabilidades del capitán.
e) Tener debido mantenimiento de la embarcación con que se navega.


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